• Juneau (Alaska): Accesible solo por agua y
aire, la vida salvaje florece en este lugar donde las casas
están a menos de una milla de un magnífico bosque
donde habita el oso gris.
• Ketchikan (Alaska): Durante el siglo XIX, la
actividad pesquera comercial de Ketchikan y sus industrias conservera
y maderera hizo prosperar a esta ciudad, a la que llegaron trabajadores
de todo el mundo.
• Seattle (Washington, EEUU): Se hace llamar
“la ciudad más agradable del mundo para vivir”.
La cima de cualquier colina ofrece unas vistas increíbles:
las montañas Olímpicas hacia el oeste y las Cascade
al este, Monte Rainier y Puget Sound un paraíso para
la pesca.
• Skagway (Alaska): Famosa desde que en 1896
se descubrió oro en uno de los afluentes del río
Klondike y esta pequeña ciudad creció hasta alcanzar
los 20.000 habitantes.
• Vancouver (Columbia Británica, Canadá):
Vancouver tiene una situación privilegiada y posee edificios
de gran elegancia que son prueba de su glorioso pasado y que
se mezclan con la arquitectura más vanguardista. Tiene
un sinfín de centros de arte y artesanía. Se puede
disfrutar de la cocina china y la de la Costa Oeste, fantásticas
tiendas y paseos por el inolvidable Stanley Park.
• Pasaje interior (zona entre Vancouver y Ketchikan):
Siguiendo la franja territorial de Alaska, entre unas 11.000
islas y la costa continental, el paso interior es una muestra
de vida salvaje: águilas de cabeza blanca, leones marinos,
marsopas y ballenas. A medida que el crucero avanza hacia el
norte, los bosques de color verde profundo ceden ante un hermoso
paisaje de enormes glaciares azules y grandiosas montañas
nevadas.
• Victoria (Columbia Británica, Canadá):
Fue fundada en 1843 como enclave para el comercio de pieles,
Victoria se pobló de exploradores, bares y burdeles cuando
en 1858 se descubrió oro en el Fraser River Canyon y
la ciudad se dejó llevar por la fiebre del oro. Afortunadamente,
se recuperaron las buenas costumbres y Victoria es en la actualidad
una ciudad cordial y atractiva.
• Wrangell (Alaska): Esta ciudad fue víctima,
dos veces, de la fiebre del oro, a finales del siglo XIX. Aún
hoy conserva su imagen histórica con casas de fachadas
típicas en la Font Street. La ciudad portuaria sigue
siendo un importante centro comercial y de tráfico. Es
típico el animado ambiente de su puerto pesquero. La
ciudad está alejada de los habituales destinos turísticos,
ofreciendo a los visitantes un cambio agradable frente a las
metrópolis agitadas.
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